martes, 12 de enero de 2016

La mejor sensación del mundo es
comerte las lágrimas de otra persona
y ver renacer el fondo de su mirada
la esperanza de una vida mejor,
un futuro pausado
con las pupilas secas
y el corazón dilatado.
No somos ni nuestro físico
ni somos lo que pensamos,
existimos en un cuerpo que no es el nuestro, 
nos guiamos por una mente que juega a ser equilibrista
y ni si quiera sabemos cómo nos llamamos.
Sólo existe capa bajo capa
un alma, una esencia
que se nos ha olvidado buscar
no queremos ver
que estamos hundidos y cegados 
de tanto mundo material
no somos carne ni somos hueso
ni en polvo te convertirás.
Nadie murió por nuestros pecados
y nadie morirá jamás.
Duramos para siempre en una eterna realidad.
Y en el camino temporal
que nos imponen el frío y el espacio
y la vejez y el desamparo 
y el dolor y los asfixiados
debemos regalar amor,
el mundo no está preparado para una revolución espiritual
pero descubre tu alma y lo demás se descubrirá
cuídate el alma y tu alma te cuidará
rebusca la esencia de los demás
permite el renacimiento 
y descubrimiento
de lo que éramos vidas atrás
antes de que nos lavaran el cerebro,
nos creáramos nuestra fachada de cristal
y nos encerrasen en la ilusión falsa de este mundo terrenal.

lunes, 28 de diciembre de 2015

A todas las almas repartidas

A todos los que habéis intentado salvar a alguien, 
no saltéis demasiado alto,
no os traguéis la paciencia
no intentéis coser heridas en vano,
no juguéis a poder marcar la diferencia.
A todos los que habéis querido acabar con el infierno ajeno
aceptad la impotencia
de que el infierno se acaba cuando lo corrige el que lo lleva dentro.
A todos los que habéis llamado a Dios a gritos, 
Dios no habla y Dios no escucha
si existe sólo nos observa andar en círculos infinitos.
Para todos los que habéis intentado 
ayudar al de al lado 
por no ayudarte a ti mismo; 
seguid caminando, 
no os olvidéis 
de que no estáis equivocados
por querer poner vuestra vida en un puño
y darlo como un papel arrugado.
A todos los que sabemos querer,  
no nos arranquemos el don que tenéis de regalo.
Olvidad el rencor, 
olvidad a los que expresan egoísmo disfrazado 
cuando están llorando de dolor.
A los que saben querer,
no os olvidéis de quién os ha cuidado. 

jueves, 26 de noviembre de 2015

Se me está derritiendo la máscara en carne viva.
Siete años esperando a que devuelvan, 
tres monstruos esperando mi toque de queda
para devorar todas las flores
que he pintado fingiendo mi primavera.
Respiro hondo y el tiempo espera.
Te arrastro por mis telarañas
como un grito áspero y cansado
de repetir exactamente lo mismo
y de tropezar exactamente
con la 
misma
piedra.
Mis máscaras se esconden detrás de mi piel, 
se me retuercen los dedos
y me exploto de querer
salir de un agujero
encadenándome al fondo de todo ello
aupando a todo el que se presente
dejándome pisotear por no ser yo
quien pisotee.
Hasta que reviente
y salgan disparados como metralla
mis sentimientos acorazados 
por el miedo de hacerme daño,
arruinar mis amagos de vivir,
destrozar el equilibrio en el que fingimos convivir.

Explotamos de silencio,
y ahora nos devora el eco.

miércoles, 12 de agosto de 2015

Aprended a escuchar los gritos de las soledades
maquilladas
a primera hora de la mañana. 
Las astillas de sus corazones estallados de querer 
se clavan en las manos de todo aquel que se acerca.
Me sangra media vida esperando
que desaparezcas;
y mi otra media vida se dedica a coser
los retazos de mis poemas. 
Me ha crecido una niña muerta de miedo
entre ceja y ceja, 
y está devorando el espacio 
que ocupaban el egoísmo y mis certezas.
Sólo me dice que aprenda, que aprenda.
Mientras tanto yo me tapo los oídos 
en esta tormenta de cristales empuñados
que hace tanto ruido que me está dejando ciega.
Estoy aquí,
esperando a que se me muera un dolor
para poder escribirte como te mereces de vuelta.

lunes, 6 de julio de 2015

Hoy estoy cansada de verme pasar
las noches en vela sin hacer un solo amago
de parpadear o existir.
La verdad del pasado me golpea
con fuerza de presente
y me grita en la cara
hasta reventarme los tímpanos.
Me sangran las manos
de las lágrimas que me he arrancado,
quién me hurga las heridas,
quién me palia los dolores con la punta del zapato.
Quién me prometió que si me tiro
no me caigo,
que a nadie le importa
nadie
que nada se termina y todo se transforma.
Y que los años que quedan
sólo son años a contar 
desde el día en que decidí pegarte un portazo
y tú me preguntaste si ya había acabado de respirar.
La respuesta es:
no,
que el aire que queda todavía se rellena,
por mucho que quede tu hueco impregnado 
y vaciando cada vez más todo lo que florece en el mundo,
el eco del portazo sigue resonando 
en los sótanos tapiados
y sus las paredes pintadas 
con tres palabras
"no me quiere."
Hasta que me las crea.
Este es el arte de las habitaciones vacías,
los muebles embargados
y yo sentada pasiva
viendo mi alrededor consumirse en llamas
esperando
todo este poema 
que por favor
abras puta la puerta 
que cierro con todas mis fuerzas.

jueves, 25 de junio de 2015

Tienes cara de ser la brecha
de un poemario.
De ser el trasfondo
de todos mis armarios;
de ser la hoja más viva
del más odiado de mis otoños.
Tienes cara de esconderte
en el cajón de los pintalabios,
del uno y dos son cuatro,
aquí te pillo y aquí me mato.

Eres mi poesía hecha brecha,
los puntos descosidos en el dolor en carne muerta,
la llaga en el dedo,
la condena sin beso.

Me engulles de espera.
Me ahorcas desde tu miseria.

Todo esto es para decirte
que me muero por colgarme de tu piel
una vez más.

Cambiar de soledad.
Escucharme respirar.
Colorearme el vacío,
arrancarme los ojos,
coserme las heridas,
cerrarte la boca.

Que me encantan tus arañazos,
mis heridas en carne viva,
que necesito tus pasos
para no tropezar con mis esquinas.

Eres cada una de las esperanzas
que aúno 
cuando la mañana despunta.
Mi motivo de cartón aplastado
y mi vida presente 
de color pasado.
Mi golpe bajo de fortuna.

Este poema está tan caducado
que está color inerte.

Ya me has hartado,
pero vuelve.




viernes, 29 de mayo de 2015

Esta va a ser la mayor mierda que he escrito en mi vida.
Pero es que se me agolpan las palabras
en la parte de atrás de mi garganta. Y las escupo o me escupen.
Impotencia, 
dolor, 
desamparo,
¿amor?
desolación,
siete mantras para pedirme perdón.
Voy querer tanto 
que no voy a querer a nadie.
Estoy hecha cadáver
y he regalado toda mi sangre
para acabar

sola.

Mi propia tinta me devora
en mis intentos de huir de mi razón.
Que me dividan en mil partes
si eso va a hacer desaparecer
mi yo.
Querer, querer,
dar, dar,
vaciar, vaciar,
para darme la vuelta y caerme hacia atrás.
Fréname los pies,
que me he vuelto a equivocar.
Mis desfiladeros se asoman a mi mirada
y amenazan con un infierno sin acabar.
Que no sé salvar, 
que no te sé responder,
que no sé esperar,
que no sé coser.
Pero por muchas pedradas que me caigan,
de aquí no me vais a mover.
Soy la cuerda entre la cordura
y la locura;
soy la máxima expresión
de una luna sin miel.
Soy la última que se salva,
y si os caéis, me voy a caer.

Dejadme querer,
dejad de escocer.

Hoy es viernes
y me toca perder.