lunes, 28 de marzo de 2016

Buenas noches y buenos días,
en un abrir y cerrar de ojos
ya llevamos un año viviendo tu ausencia
y sin creernos todavía
que algún día te irías.

Te echamos de menos 
no nos permitimos reventar en lágrimas
estamos cuidándonos mucho como familia
me he cortado el pelo
tus hijos están tan unidos como siempre
Pablo y Jorge están más altos
que el viento
Julia está muy guapa
ahora ella encabeza las cenas
sigues en cada uno de nuestros pensamientos
y no nos creemos nunca
que no estás en la mesa.

Sigues caminando entre nosotros
sigues presente en cada uno de los segundos
de todos los días 
de todos los meses y de todos los años
que vendrán.

Sigues vivo y te mantenemos con vida.

Feliz año, Juan. 

jueves, 24 de marzo de 2016

Y mis mimos qué.
Llevo tejiendo telarañas de sentimientos ajenos en mi presente
casi una década
con siete ataques a traición
y un corazón y medio.
Se me agotan las palabras
al igual que mi ser,
me consumo en los demás
para luego ofrecer
más
y más
y más
hasta que me revienta el alma
y mis añicos siguen gritando más
y más
y más
para vosotros,
todo para vosotros,
yo no lo quiero,
yo no me quiero,
estrellad vosotros mis lágrimas,
ignorad mi desesperación
por favor
mirad qué bien finjo
mirad qué sonrisa de vidrio
qué bien hago equilibrios
entre la vida y la muerte
¿Cómo estáis hoy?
Miradme qué entera
miradme qué ojeras
miradme qué muerta.
Pero miradme,
miradme que aquí os espera
un alma que desde el fondo de la desgracia sólo quiere
que nadie
nadie
tenga que tragarse el dolor
y hacer de tripas corazón
para fingir ser una perdona que no eran
que nunca fueron
y que nunca serán.
Miradme que aquí os espera
un refugio de almas en llamas
con el tejado torcido
las paredes carcomidas
y la vida pendiendo de un hilo.
Miradme destrozada,
miradme acabada,
creedme radiante
y recordadme entregada.

domingo, 14 de febrero de 2016

Y tú, 
¿cuánto has querido?
¿Te has dejado explotar el hueco que creías vacío
entre la espalda y el esternón
te has dejado acariciar entre tu cárcel de costillas
te has permitido regalar tu corazón
y disfrutar las cosquillas?
¿Has sabido rebotar dentro de tu propia poesía
crear otra persona a través de promesas
y de certezas infundables
has sabido respirar en marte
has sabido traicionar el amor de tu propia madre?

¿Cuántas veces te has querido?

¿Cuántas noches has permitido que ríos de desesperación y rabia
destrocen tu jardín y colmen tu mirada
cuántas veces has dejado los cristales rotos debajo de la almohada
cuántas veces te has declarado culpable
por no acusar a tu amor de matanza?

¿Y cómo has querido?

¿Te has dejado devorar por las termitas que abrasaban tu piel
en forma de verdades no dichas
y mentiras completas?

¿Has dejado de querer por no ser tú el querido?

Mundo de mierda,
panda de malnacidos.
Si me salvo del desamor,
que sea sólo contigo.

martes, 12 de enero de 2016

La mejor sensación del mundo es
comerte las lágrimas de otra persona
y ver renacer el fondo de su mirada
la esperanza de una vida mejor,
un futuro pausado
con las pupilas secas
y el corazón dilatado.
No somos ni nuestro físico
ni somos lo que pensamos,
existimos en un cuerpo que no es el nuestro, 
nos guiamos por una mente que juega a ser equilibrista
y ni si quiera sabemos cómo nos llamamos.
Sólo existe capa bajo capa
un alma, una esencia
que se nos ha olvidado buscar
no queremos ver
que estamos hundidos y cegados 
de tanto mundo material
no somos carne ni somos hueso
ni en polvo te convertirás.
Nadie murió por nuestros pecados
y nadie morirá jamás.
Duramos para siempre en una eterna realidad.
Y en el camino temporal
que nos imponen el frío y el espacio
y la vejez y el desamparo 
y el dolor y los asfixiados
debemos regalar amor,
el mundo no está preparado para una revolución espiritual
pero descubre tu alma y lo demás se descubrirá
cuídate el alma y tu alma te cuidará
rebusca la esencia de los demás
permite el renacimiento 
y descubrimiento
de lo que éramos vidas atrás
antes de que nos lavaran el cerebro,
nos creáramos nuestra fachada de cristal
y nos encerrasen en la ilusión falsa de este mundo terrenal.

lunes, 28 de diciembre de 2015

A todas las almas repartidas

A todos los que habéis intentado salvar a alguien, 
no saltéis demasiado alto,
no os traguéis la paciencia
no intentéis coser heridas en vano,
no juguéis a poder marcar la diferencia.
A todos los que habéis querido acabar con el infierno ajeno
aceptad la impotencia
de que el infierno se acaba cuando lo corrige el que lo lleva dentro.
A todos los que habéis llamado a Dios a gritos, 
Dios no habla y Dios no escucha
si existe sólo nos observa andar en círculos infinitos.
Para todos los que habéis intentado 
ayudar al de al lado 
por no ayudarte a ti mismo; 
seguid caminando, 
no os olvidéis 
de que no estáis equivocados
por querer poner vuestra vida en un puño
y darlo como un papel arrugado.
A todos los que sabemos querer,  
no nos arranquemos el don que tenéis de regalo.
Olvidad el rencor, 
olvidad a los que expresan egoísmo disfrazado 
cuando están llorando de dolor.
A los que saben querer,
no os olvidéis de quién os ha cuidado. 

jueves, 26 de noviembre de 2015

Se me está derritiendo la máscara en carne viva.
Siete años esperando a que devuelvan, 
tres monstruos esperando mi toque de queda
para devorar todas las flores
que he pintado fingiendo mi primavera.
Respiro hondo y el tiempo espera.
Te arrastro por mis telarañas
como un grito áspero y cansado
de repetir exactamente lo mismo
y de tropezar exactamente
con la 
misma
piedra.
Mis máscaras se esconden detrás de mi piel, 
se me retuercen los dedos
y me exploto de querer
salir de un agujero
encadenándome al fondo de todo ello
aupando a todo el que se presente
dejándome pisotear por no ser yo
quien pisotee.
Hasta que reviente
y salgan disparados como metralla
mis sentimientos acorazados 
por el miedo de hacerme daño,
arruinar mis amagos de vivir,
destrozar el equilibrio en el que fingimos convivir.

Explotamos de silencio,
y ahora nos devora el eco.

miércoles, 12 de agosto de 2015

Aprended a escuchar los gritos de las soledades
maquilladas
a primera hora de la mañana. 
Las astillas de sus corazones estallados de querer 
se clavan en las manos de todo aquel que se acerca.
Me sangra media vida esperando
que desaparezcas;
y mi otra media vida se dedica a coser
los retazos de mis poemas. 
Me ha crecido una niña muerta de miedo
entre ceja y ceja, 
y está devorando el espacio 
que ocupaban el egoísmo y mis certezas.
Sólo me dice que aprenda, que aprenda.
Mientras tanto yo me tapo los oídos 
en esta tormenta de cristales empuñados
que hace tanto ruido que me está dejando ciega.
Estoy aquí,
esperando a que se me muera un dolor
para poder escribirte como te mereces de vuelta.