miércoles, 12 de agosto de 2015

Aprended a escuchar los gritos de las soledades
maquilladas
a primera hora de la mañana. 
Las astillas de sus corazones estallados de querer 
se clavan en las manos de todo aquel que se acerca.
Me sangra media vida esperando
que desaparezcas;
y mi otra media vida se dedica a coser
los retazos de mis poemas. 
Me ha crecido una niña muerta de miedo
entre ceja y ceja, 
y está devorando el espacio 
que ocupaban el egoísmo y mis certezas.
Sólo me dice que aprenda, que aprenda.
Mientras tanto yo me tapo los oídos 
en esta tormenta de cristales empuñados
que hace tanto ruido que me está dejando ciega.
Estoy aquí,
esperando a que se me muera un dolor
para poder escribirte como te mereces de vuelta.

lunes, 6 de julio de 2015

Hoy estoy cansada de verme pasar
las noches en vela sin hacer un solo amago
de parpadear o existir.
La verdad del pasado me golpea
con fuerza de presente
y me grita en la cara
hasta reventarme los tímpanos.
Me sangran las manos
de las lágrimas que me he arrancado,
quién me hurga las heridas,
quién me palia los dolores con la punta del zapato.
Quién me prometió que si me tiro
no me caigo,
que a nadie le importa
nadie
que nada se termina y todo se transforma.
Y que los años que quedan
sólo son años a contar 
desde el día en que decidí pegarte un portazo
y tú me preguntaste si ya había acabado de respirar.
La respuesta es:
no,
que el aire que queda todavía se rellena,
por mucho que quede tu hueco impregnado 
y vaciando cada vez más todo lo que florece en el mundo,
el eco del portazo sigue resonando 
en los sótanos tapiados
y sus las paredes pintadas 
con tres palabras
"no me quiere."
Hasta que me las crea.
Este es el arte de las habitaciones vacías,
los muebles embargados
y yo sentada pasiva
viendo mi alrededor consumirse en llamas
esperando
todo este poema 
que por favor
abras puta la puerta 
que cierro con todas mis fuerzas.

jueves, 25 de junio de 2015

Tienes cara de ser la brecha
de un poemario.
De ser el trasfondo
de todos mis armarios;
de ser la hoja más viva
del más odiado de mis otoños.
Tienes cara de esconderte
en el cajón de los pintalabios,
del uno y dos son cuatro,
aquí te pillo y aquí me mato.

Eres mi poesía hecha brecha,
los puntos descosidos en el dolor en carne muerta,
la llaga en el dedo,
la condena sin beso.

Me engulles de espera.
Me ahorcas desde tu miseria.

Todo esto es para decirte
que me muero por colgarme de tu piel
una vez más.

Cambiar de soledad.
Escucharme respirar.
Colorearme el vacío,
arrancarme los ojos,
coserme las heridas,
cerrarte la boca.

Que me encantan tus arañazos,
mis heridas en carne viva,
que necesito tus pasos
para no tropezar con mis esquinas.

Eres cada una de las esperanzas
que aúno 
cuando la mañana despunta.
Mi motivo de cartón aplastado
y mi vida presente 
de color pasado.
Mi golpe bajo de fortuna.

Este poema está tan caducado
que está color inerte.

Ya me has hartado,
pero vuelve.




viernes, 29 de mayo de 2015

Esta va a ser la mayor mierda que he escrito en mi vida.
Pero es que se me agolpan las palabras
en la parte de atrás de mi garganta. Y las escupo o me escupen.
Impotencia, 
dolor, 
desamparo,
¿amor?
desolación,
siete mantras para pedirme perdón.
Voy querer tanto 
que no voy a querer a nadie.
Estoy hecha cadáver
y he regalado toda mi sangre
para acabar

sola.

Mi propia tinta me devora
en mis intentos de huir de mi razón.
Que me dividan en mil partes
si eso va a hacer desaparecer
mi yo.
Querer, querer,
dar, dar,
vaciar, vaciar,
para darme la vuelta y caerme hacia atrás.
Fréname los pies,
que me he vuelto a equivocar.
Mis desfiladeros se asoman a mi mirada
y amenazan con un infierno sin acabar.
Que no sé salvar, 
que no te sé responder,
que no sé esperar,
que no sé coser.
Pero por muchas pedradas que me caigan,
de aquí no me vais a mover.
Soy la cuerda entre la cordura
y la locura;
soy la máxima expresión
de una luna sin miel.
Soy la última que se salva,
y si os caéis, me voy a caer.

Dejadme querer,
dejad de escocer.

Hoy es viernes
y me toca perder.

lunes, 27 de abril de 2015

Quién cojones me he creído que soy.
Respírame,
expírame.
Inspírame.
Te he tenido que escribir
hasta acabarme los alfabetos
dejar mis libros sin vida
para darme cuenta de que no eres tú
soy yo
quien me acecha a la vuelta de la esquina.
¿Cuántos vacíos caben en un mismo cuerpo?
¿Cuántas soledades tengo que soportar antes de aprender a reconocer que yo también 
echo de menos?
Que alguien me arranque.
Que se lleve lo que queda
en las paredes del declive
de color sábana y versos.
Aún me sabes a café por la mañana
y comer con Delibes.
No pasa nada;
sólo llevo así cinco minutos y tres años y medio.
Que nadie se acerque,
que el frío quema
y el suelo engulle
y el silencio desordena

silencio,

sólo un poco,
me estoy haciendo mucho ruido,
ya ni siquiera me oigo.
Dónde están mis odas de invierno
que mis olas de infiernos
ya no me dejan ni
inspirar
te.

Respírate hondo, hasta terminar de acabarme.
Aléjate.
No me dejes tirada.
Abrázame.
Lléname de absolutamente nada.

lunes, 6 de abril de 2015

Como amigos a medio camino, 
pareja sin más besos
a los que dar sentido,
familias sin vecinos,
sexo sin vicio.

La cara del vacío
que se ríe con desprecio.

Llevamos estando locos
mucho tiempo.
Y no hay prisa por dejar
de sernos.

Firmáis muertes sin veros.

Construimos nuestra casa
con seis ventanas
una vista
media cama 
pero se nos olvidaron los espejos.

Y antes de darnos cuenta, ni nos conocemos.

Firmo muertes a falta de versos.
Y los que salen, 
tienen prisa por dejar de serlo.

Reconstruimos nuestra casa sólo
con espejos
y nos caímos
hacia atrás
inundados de nuestros complejos.

Allí, a lo lejos,
todavía se puede ver el color del sol
en el instante en que nuestros mundos
colisionaron
y se convirtieron en la cárcel
en que nos conocimos.

Buenas noches de amigos al término del camino.
Llévate los papeles quemados,
la mitad de los cajones,
mis agujeros excavados
y el acuso de recibo.
Huye y ahógate de amor
hasta morirte de mí.
Lo demás ya se ha consumido.

miércoles, 1 de abril de 2015

Hoy quiero dejar de ser
la chica de los sentimientos
contenidos,
la del octavo derecho,
la que ha probado todas las locuras
con la punta de los labios
y ha vivido su tristeza
a medio camino,
donde se acaban los abrazos.

Se han escapado las toneladas
de excusas para mantenerse
tumbada boca abajo ignorando
la vida pasar.
Absorbida por su propio pasado.
Reconcomida por su corazón
cóncavo
de los pisotones que ha soportado.
No puede con tanto peso 
de sí misma,
lleva demasiados errores 
echados a la espalda,
ya sólo sabe forzar sonrisas.
¿se consume para esto?

Nadie le avisó de que la vida
se vive de muerte en muerte
y entre medias con heridas.

Hoy la chica se ha pegado un
portazo
en toda la cara;
se ha puesto la zancadilla
y ha andado de espaldas.
Se ha asomado al borde se su acantilado
y se ha visto reflejada
en el duro color del alquitrán para asfalto.
Hoy la chica nos está esperando.
¿Qué nos pasa a todos,
por qué no saltamos 
con ella?

Hoy la chica sigue viva,
y vosotros no paráis de marchitaros.