Como amigos a medio camino,
pareja sin más besos
a los que dar sentido,
familias sin vecinos,
sexo sin vicio.
La cara del vacío
que se ríe con desprecio.
Llevamos estando locos
mucho tiempo.
Y no hay prisa por dejar
de sernos.
Firmáis muertes sin veros.
Construimos nuestra casa
con seis ventanas
una vista
media cama
pero se nos olvidaron los espejos.
Y antes de darnos cuenta, ni nos conocemos.
Firmo muertes a falta de versos.
Y los que salen,
tienen prisa por dejar de serlo.
Reconstruimos nuestra casa sólo
con espejos
y nos caímos
hacia atrás
inundados de nuestros complejos.
Allí, a lo lejos,
todavía se puede ver el color del sol
en el instante en que nuestros mundos
colisionaron
y se convirtieron en la cárcel
en que nos conocimos.
Buenas noches de amigos al término del camino.
Llévate los papeles quemados,
la mitad de los cajones,
mis agujeros excavados
y el acuso de recibo.
Huye y ahógate de amor
hasta morirte de mí.
Lo demás ya se ha consumido.
lunes, 6 de abril de 2015
miércoles, 1 de abril de 2015
Hoy quiero dejar de ser
la chica de los sentimientos
contenidos,
la del octavo derecho,
la que ha probado todas las locuras
con la punta de los labios
y ha vivido su tristeza
a medio camino,
donde se acaban los abrazos.
Se han escapado las toneladas
de excusas para mantenerse
tumbada boca abajo ignorando
la vida pasar.
Absorbida por su propio pasado.
Reconcomida por su corazón
cóncavo
de los pisotones que ha soportado.
No puede con tanto peso
de sí misma,
lleva demasiados errores
echados a la espalda,
ya sólo sabe forzar sonrisas.
¿se consume para esto?
Nadie le avisó de que la vida
se vive de muerte en muerte
y entre medias con heridas.
Hoy la chica se ha pegado un
portazo
en toda la cara;
se ha puesto la zancadilla
y ha andado de espaldas.
Se ha asomado al borde se su acantilado
y se ha visto reflejada
en el duro color del alquitrán para asfalto.
Hoy la chica nos está esperando.
¿Qué nos pasa a todos,
por qué no saltamos
con ella?
Hoy la chica sigue viva,
y vosotros no paráis de marchitaros.
la chica de los sentimientos
contenidos,
la del octavo derecho,
la que ha probado todas las locuras
con la punta de los labios
y ha vivido su tristeza
a medio camino,
donde se acaban los abrazos.
Se han escapado las toneladas
de excusas para mantenerse
tumbada boca abajo ignorando
la vida pasar.
Absorbida por su propio pasado.
Reconcomida por su corazón
cóncavo
de los pisotones que ha soportado.
No puede con tanto peso
de sí misma,
lleva demasiados errores
echados a la espalda,
ya sólo sabe forzar sonrisas.
¿se consume para esto?
Nadie le avisó de que la vida
se vive de muerte en muerte
y entre medias con heridas.
Hoy la chica se ha pegado un
portazo
en toda la cara;
se ha puesto la zancadilla
y ha andado de espaldas.
Se ha asomado al borde se su acantilado
y se ha visto reflejada
en el duro color del alquitrán para asfalto.
Hoy la chica nos está esperando.
¿Qué nos pasa a todos,
por qué no saltamos
con ella?
Hoy la chica sigue viva,
y vosotros no paráis de marchitaros.
domingo, 29 de marzo de 2015
Me dicen me cuentan y me juran
que te fuiste como un campeón
que jamás emitiste ni una sola queja
y que sonreías de oreja a oreja.
Hoy son las buenas noches
del hombre que nos coloreaba las comidas navideñas.
Del ejemplo de toda la casa,
del timón dirigente,
de los paseos por la mañana
y la compra los miércoles.
Estés donde estés, estás aquí.
Sigue sonando el repiqueteo de tu bastón
tartamudeando por su llegada repentina.
Siguen incrustadas en las paredes
todas tus sonrisas,
nuestras,
velándote en cada esquina.
El cielo estaba gris el día de tu partida.
La ruleta del destino ha querido arrancarte la vida.
Has luchado como un valiente
a diestro y siniestro.
Y has ganado, te lo prometo.
Hoy son las buenas noches de una familia entera,
de un mundo creado por ti
que ha perdido su vela.
Aquí abajo seguimos esperándote para cenar.
No te apagas y no tienes fin.
Aún nos quedan muchas cosas por contar.
Buenas noches para ti, Juan.
jueves, 19 de marzo de 2015
Este poema no tiene título.
Hoy he soñado contigo
otra vez.
Me corroen los sueños
de color miel
que se deslizan con miedo
arrastrando mi piel
y descubriendo que no te tengo.
Eres todo lo que te di.
Y yo, todo lo que me pierdo.
Hoy he contado siete veces hasta veinte
y me he trabado en cada punto y coma.
Ya no tengo ni ganas de quererte.
Y no me has dejado sola.
La última vez que te escupí
supe que sería la antepenúltima.
Tienes que dejar de trepar
por mis asperezas,
por mis caras malas,
por mis noches en vela.
Tus ojos me cortan las alas.
Nunca quise nada.
Y las horas se resbalan
por la espalda de tus puñales
nunca quise carnavales
nunca te pedí que me mirases.
La última vez que te quise
supe que sería la primera.
Hoy he soñado contigo,
y esta vez olías a primavera.
Me arranqué los ojos
y dejé que las alas se me cosieran.
Que me arranques tu puñal.
Que te destapes de furia.
Que me vuelvas de cristal.
Has contado veinte veces hasta siete.
Y al final, ya no estás.
lunes, 16 de marzo de 2015
Cállate,
déjame gritar.
No puedo menos.
Siempre me empujas
hasta el borde de la calamidad.
Me voy a caer de tanto andar de puntillas
por la orilla de mi tempestad.
Me estoy ahogando
en tu vaso de agua.
Y nadie me va a rescatar.
Ni siquiera te dignas a volver a existir.
Me has esfumado.
Y respirado en un sinvivir.
Apuntad en mis esquinas
los días que lleváis sin llorar.
Sois todos de mentira.
Me descoséis los dedos de mi coraza.
Arrancadme las historias
de la punta de mi calma.
Respira hondo,
que me ahogas.
Estoy a punto de morirme de rabia.
Sálvate que puedes.
Olvídame el martes
y maquíllate las sombras
pero déjame tus jueves
y condéname las horas.
Se marchitan mis sueños de vidrio
desde que me devoraste y
cortaste
no
fui yo
lo siento
no es culpa tuya
yo me devoro a veces
me termino de estrellar sola
y me grito sin suerte.
Quien inventó el mundo de los artistas
añadió por detrás la palabra mentira.
Hola, buenos días,
¿qué te parece hoy mi sonrisa?
déjame gritar.
No puedo menos.
Siempre me empujas
hasta el borde de la calamidad.
Me voy a caer de tanto andar de puntillas
por la orilla de mi tempestad.
Me estoy ahogando
en tu vaso de agua.
Y nadie me va a rescatar.
Ni siquiera te dignas a volver a existir.
Me has esfumado.
Y respirado en un sinvivir.
Apuntad en mis esquinas
los días que lleváis sin llorar.
Sois todos de mentira.
Me descoséis los dedos de mi coraza.
Arrancadme las historias
de la punta de mi calma.
Respira hondo,
que me ahogas.
Estoy a punto de morirme de rabia.
Sálvate que puedes.
Olvídame el martes
y maquíllate las sombras
pero déjame tus jueves
y condéname las horas.
Se marchitan mis sueños de vidrio
desde que me devoraste y
cortaste
no
fui yo
lo siento
no es culpa tuya
yo me devoro a veces
me termino de estrellar sola
y me grito sin suerte.
Quien inventó el mundo de los artistas
añadió por detrás la palabra mentira.
Hola, buenos días,
¿qué te parece hoy mi sonrisa?
domingo, 15 de febrero de 2015
Nunca, nunca más.
Nuestra última poesía se terminó el día en el que me dijiste que te daba igual y no te devoré la espalda.
Nuestra única poesía
fue las noches que te lloré
mientras te compartías con mil almas más
vaciando la mía con cascadas
de mentiras.
Nunca, nunca más.
Nunca qué.
Siempre tú.
Tú, me, mí, con ellas.
Siete mil personas hacen cola
para que nos saludes con el arco de tus cejas
doscientas mujeres que duermen sobre tu cuello
y ninguna te conoce como yo
y no te quiero como a ellos.
Nunca, nunca más.
Hazme las maletas.
No tengo la fuerza para decir adiós de verdad.
Sigo con medio pie enganchado en tu puerta,
mi mano derecha aferrada
a tu orquesta
y la mitad de mi boca colgando
de nuestras piezas.
Siempre, siempre más.
Mis ruinas llevan mucho tiempo
sin escucharte repasarlas
y recitarlas de memoria.
Y hasta yo te echo de menos.
Recuérdame el color de la miseria
y destrúyeme de gloria.
Te espero a las siete y cinco
en la puerta de mi histeria.
martes, 10 de febrero de 2015
Tendría que haberte cerrado la puerta en la cara.
Voy cuesta abajo sin frenos
y la siguiente curva está al noreste
de tu cuello.
Y me estrello con ganas,
y me estallas las entrañas,
me devoras las ideas
y se me acaban las palabras.
Tendría que haberte quemado
de poesía.
Terminarte entero
y ni molestarme en leer
mis propias agonías.
Todo al fuego del olvido,
me perdono a mí y a ti
que somos lo mismo.
En serio,
nos perdono.
Tendría que haberte despertado
y destruido aquel día.
Ahora yo ya no quedo,
y tú brillas.
¿Quién soy?
No quien conocías,
he aprendido a tener garras,
a mentir sonrisas,
a destrozar amapolas
y a estar sola.
Ni tú sabes quién soy.
Y eso me consuela.
No quiero escribirte ni media letra más.
Por eso te pido que las arranques de este poema.
Quiero que tu silencio sonría.
Apágame las velas,
recuérdame avenidas.
Y, esta vez sí,
rompe mis puertas.
Aquí te esperamos
los del alma torcida.
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